Un contrato es más que una formalidad. Para los dueños de negocios, es una herramienta práctica para establecer expectativas y reducir la incertidumbre antes de que comience el trabajo, se entregue dinero o se comparta información confidencial.
La claridad es la primera protección
Los acuerdos sólidos identifican a las partes, el alcance del trabajo, el precio, el momento, el proceso de aprobación y los límites de responsabilidad. El objetivo no es hacer el documento más largo. El objetivo es que los puntos importantes sean lo suficientemente claros para que ambas partes entiendan lo que sucede a continuación.
Los plazos de pago deben ser específicos
Los plazos de pago, las tarifas por demora, los depósitos, la facturación por hitos y las obligaciones de reembolso deben indicarse directamente. Si el pago depende de la aprobación, la entrega o la documentación, el contrato debe explicar ese proceso.
Planifique el desacuerdo
Incluso las buenas relaciones pueden enfrentar retrasos o disputas. Los contratos deben explicar los requisitos de notificación, los períodos de subsanación, la ley aplicable, el fuero, el cambio de honorarios y los derechos de rescisión, cuando corresponda.
Este artículo es solo información general y no crea una relación abogado-cliente.



